ESCUELA DE FORMACIÓN POLÍTICO SINDICAL Primavera 2011
La Voz de la Resistencia como un primer material para su próxima escuela de cuadros (formación político sindical) reproducimos un material que nos ilustra una de las formas de control sobre la clase trabajadora.
OPERADORA WAL-MART, S. de R. L. de C. V. (wal-mart) se constituye como persona moral con ese nombre, en octubre de 2001, [2] y el 7 de enero del 2002 nombra administradores de personal y recursos humanos [3] a varias decenas de personas dentro de las cuales se encuentra el licenciado Luis Manuel Díaz Mirón Álvarez, persona a la que en particular referimos, por ser la encomendada a celebrar la contratación colectiva de la empresa en la ciudad de México.
El licenciado Luís Manuel Díaz Mirón Álvarez es licenciado en derecho, egresado de la Escuela Libre de Derecho, actualmente maestro de derecho laboral en la indicada institución y a través de su página en Internet ofrece servicios que abarcan asesoría legal en materia de derecho individual y colectivo del trabajo y de la seguridad social. Destaca de su página que los servicios son ofrecidos abiertamente a empresas para la revisión de contratos colectivos, elaboración de contratos individuales, evaluación de peticiones de los trabajadores, asuntos de titularidad de contratos colectivos, elaboración de convenios y reglamentos interiores de trabajo y asesoramiento legal en separación de personal.
El despacho fue fundado en 1992, lo integran 16 abogados y pasantes de derecho y es el asesor de OPERADORA WAL-MART, S. de R. L. de C. V. desde su llegada a México.
El licenciado Luis Manuel Díaz Mirón Álvarez en su trayectoria profesional refiere haber sido presidente del consejo directivo nacional de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa A. C. (anae) actualmente, ser miembro de su comisión de honor, haber sido presidente del comité laboral del Consejo Coordinador Empresarial, ser miembro del Colegio de Abogados de México y de la Barra Mexicana de Abogados.
Sin haberlo confirmado, suponemos que así como el licenciado Luis Manuel Díaz Mirón Álvarez representa a la empresa como administrador de personal y recursos humanos en la Ciudad de México, los otros representantes con el mismo cargo que a la vez fueron designados deben representarla en igualdad de condiciones en las otras plazas en las que wal-mart tiene establecidos centros comerciales.
Bajo la denominación de OPERADORA WAL-MART, S. de R. L. de C. V. se contrata también personal que labora en otras tiendas que se integran al corporativo, entre otras: restaurante El Portón, panificadoras Superama, tiendas Superama, cafeterías vips y otras más, razón por la que los resultados finales que ahora obtenemos, podrán verse distorsionados por el hecho de que los totales de personal afiliado a las organizaciones sindicales y los de personal reconocido en cada almacén no necesariamente van a coincidir.
En la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la ciudad de México, aparecen registrados 88 almacenes wal-mart y 60 panaderías del corporativo, por lo que por razones de tiempo y espacio, reducimos el estudio por ahora a éstos, dejando al margen otros giros y almacenes del consorcio.
Tomamos en cuenta también que la contratación colectiva se celebra por almacén, tienda o establecimiento y al respecto cabría recordar que de acuerdo con la legislación laboral vigente, los sindicatos pueden ser:
1. Gremiales, los formados por trabajadores de una misma profesión, oficio o especialidad.
2. De empresa, los formados por trabajadores que prestan sus servicios en una misma empresa.
3. Industriales, los formados por trabajadores que presten sus servicios en dos o más empresas en la misma rama industrial.
4. Nacional de industria, los formados por trabajadores que presten sus servicios en una o varias empresas de la misma rama industrial instaladas en dos o más entidades federativas.
5. De oficios varios, los formados por trabajadores de diversas profesiones y que sólo podrán constituirse cuando en el municipio de que se trate el número de trabajadores de una misma profesión sea menor de 20. (Artículo 360 l ft).
La anterior es una clasificación de las organizaciones sindicales en función al radio de acción en el que operan, que el definirlo por parte de las autoridades de trabajo se convierte en la primera forma de control que ejercen al otorgar la "toma de nota" que como se ha referido en otras partes del informe es o corresponde al registro del sindicato ante las autoridades del trabajo, acto fundamental para que una organización sindical pueda cumplir su tarea.
La contratación colectiva, por disposición del artículo 386 de la indicada ley, puede negociarse para una empresa o un establecimiento.
Siendo esta última disposición la que posibilita el que los contratos, en el caso de estudios, se celebren por almacén.
Celebrar contratos colectivos por almacén tiene un sinnúmero de inconvenientes para los trabajadores, inconvenientes de los que podríamos listar los siguientes:
- No lo definen los trabajadores.
- Los trabajadores tienen menos fuerza en la formulación y defensa de sus demandas.
- Los trabajadores se ven aislados en el supuesto de huelga y/o cualquier otra acción que intenten realizar.
2. LAS REPRESENTACIONES SINDICALES EN WAL-MART
Los 88 almacenes referidos tienen celebrado número igual de contratos colectivos con dos sindicatos, uno nacional y otro local ( al respecto tómese en cuenta la información vertida en los cuadros uno y dos); lo que nos habla de que entre estas dos organizaciones sindicales comparten la representación una vez pulverizada y de que la celebración de contratos por almacén no tiene otra razón más que ello, en la medida en que son contratos colectivos iguales en los que consigna la siguiente cláusula: "Este contrato surtirá sus efectos únicamente en la unidad de LA EMPRESA ubicada en (domicilio del establecimiento)", delimitando así su poder de acción y alcance a los trabajadores para el supuesto de que en algún momento pretendieran ejercerlo.
El Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores de Supermercados, Centros Comerciales Similares y Conexos de la República Mexicana, registrado en la Secretaría del Trabajo con el número 3256 de registro de organizaciones sindicales y ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito federal con el número 10/5691, organización sindical que pertenece a la Confederación de Trabajadores Mexicanos (C. T. M.) es titular de 43 contratos de almacén y de dos contratos de oficinas administrativas del consorcio.
La Asociación Sindical de Trabajadores, Empleados y Agentes de las Casas Comerciales, Similares y Conexos del Distrito Federal registrado en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito federal con el número 3247 y es titular de 45 contratos de almacenes.
El Sindicato Único de Trabajadores de la Industria del Pan y Similares del Distrito Federal es titular del contrato colectivo de 60 panaderías, registrado en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito federal con el número 899.
En la consecución de interpretación de datos obtenidos que nos permitan ir estableciendo una línea sólida de argumentación, es importante caracterizar a estas organizaciones sindicales, para lo que es el caso destacar lo siguiente:
1. El Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores de Supermercados, Centros Comerciales Similares y Conexos de la República Mexicana, como con anterioridad lo señalamos, pertenece a la CTM; su secretario general es el señor: Francisco Flores Monterrosas, quien se encuentra legitimado ante la Secretario del Trabajo con toma de nota vigente hasta el dos de mayo del 2012.
La propia página de Internet en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social [4] reportaba alrededor de 3,466 afiliados a esta organización, sin embargo, si tomamos en consideración el número de trabajadores de cada una de las 43 tiendas en donde detenta la titularidad del contrato colectivo, apreciaremos que el dato no está actualizado, pues de acuerdo con nuestro cuadro uno, los trabajadores al servicio de los establecimientos analizados, considerando las 43 tiendas indicadas, con esto suman 3,790 trabajadores. De lo anterior, se puede concluir que este sindicato nacional se encuentra muy cerca de ser de la exclusividad de OPERADORA WAL-MART, S. de R.L. de C.V., es decir, la toma de nota es posible que sea utilizada exclusivamente por la indicada empresa, sin que podamos constatar la fecha en que se obtuvo para percatarnos respecto de si fue otorgada paralelamente al establecimiento de la cadena en México, visto que la Secretaría del Trabajo, como parte de sus determinaciones recientes de poca fortuna, retiró de la página de Internet la información que con anterioridad proporcionada sobre organizaciones sindicales y contrataciones colectivas.
2. Por cuanto a la Asociación Sindical de Trabajadores, Empleados y Agentes de las Casas Comerciales, Similares y Conexos del Distrito Federal, también perteneciente a la CTM, es titular de 45 contratos de almacenes y podemos referir que es una organización con más de 30 años de existencia pero que después de los primeros tres años, una familia de apellido Warneros es quien lo dirige (ver cuadro tres), destacando también que cuenta con 2,960 trabajadores formalmente afiliados.
3. Por cuanto al Sindicato Único de Trabajadores de la Industria del Pan y Similares del Distrito Federal es una organización sindical que surge en la década de los 20, su actual secretaria general es Sandra Esther Lascano Montoya quien forma parte de una familia de "representantes sindicales" que a lo largo de las últimas cinco décadas han detentado la representación sindical en diversos sindicatos(ver cuadro cuatro), destacando que ella y otros miembros de su familia dirigen 20 organizaciones sindicales distintas, la mayoría con radio de acción en el Distrito Federal y en algunos casos se trata de sindicatos nacionales.
Apréciense las consecuencias del hecho, José Armando Lascano Montoya actualmente es secretario general del Sindicato Nacional Único de Trabajadores y Empleados de la Industria Alimenticia en General de la República Mexicana, fue secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria del Pan y Similares del
Distrito Federal y Marcial Lascano Alcántara ha sido secretario general en tres periodos diferentes, es decir al ser reconocido como secretario general de una organización sindical, cualquier elemento se toma en consideración menos el hecho de que el reconocido tenga o no raíces en el sector que representa o visto de otra manera, ser secretario general de una organización sindical, es una actividad que se realiza como "profesión", hecho que posiblemente debamos considerar de suma importancia en la existencia de los contratos colectivos de protección.
En manos de esta familia está la representación de un total de 10,941 trabajadores, distribuidos en 20 organizaciones sindicales, destacando dentro de ellas que el Sindicato Mexicano de Trabajadores y Empleados
del Comercio en General y Conexos del Distrito Federal, tiene 2,187 trabajadores y el Sindicato de la Industria del Pan que nos ocupa, agremia a 2,148 trabajadores.
Como es de suponer, la familia Lascano Montoya se recicla en los puestos sindicales para poder tener presencia convergente en más de uno de sus sindicatos.
Respecto de los contratos colectivos celebrados con WAL-MART, la primera observación que podemos hacer es que con independencia del sindicato que sea titular del mismo, se firma un "machote" único o tipo, e inauditamente a la vez que existen los más de cien contratos colectivos a los que venimos haciendo referencia, existe un único reglamento interior del trabajo aplicable en todos los establecimientos WAL-MART.
Éste hecho evidencia que los términos de la contratación colectiva los define la empresa. Se cumple con el protocolo de "celebrar" la contratación colectiva tomando como piso, en general, lo que la Ley establece y remitiendo todas las disposiciones que posibilitan la flexibilidad en el trabajo, al reglamento interior de trabajo. Es así que la cláusula cuarta del contrato remite respecto de la hora de entrada y salida a labores al indicado reglamento y la cláusula novena del mismo indica que la empresa la establecerá de manera casuística.
Por cuanto a salarios, los más altos son del monto de tres salarios mínimos y los más bajos alrededor de 25 por ciento superiores al salario mínimo, encontrándose el promedio en dos salarios mínimos.
Como se apreciará, en materia de jornada de trabajo existe una flexibilidad total y las indicadas cláusulas cuarta del contrato colectivo y novena del reglamento son instrumentos para violentar la bilateralidad al respecto, establecida en el artículo 59 de la Ley Federal del Trabajo en la determinación negociada de la hora de entrada, salida y de los tiempos de descanso. Las consecuencias son claras, de acuerdo con el contrato colectivo que reiteramos, se remite al reglamento único interior del trabajo, la empresa está facultada y lo hace, para moverse a discreción las jornadas de los trabajadores por lo cual, si de alguna manera se pudiera pensar que no son tan malos los salarios, en tanto que pueden alcanzar incluso el monto de tres salarios mínimos, en estas condiciones sería difícil afirmarlo ya que los trabajadores quedan a disposición de la empresa las veinticuatro horas del día.
En materia de días de descanso, siguiendo la lógica anterior, la empresa también está facultada para determinarlos pudiendo incluso modificar el día de descanso semanal e informar al trabajador en el último momento. Estas cuestiones no son de segunda importancia y en la historia del trabajo, desde siglos atrás han representado aspectos importantes en las condiciones de trabajo que como conquistas, se deberían determinar bilateralmente en el contrato colectivo y por el contrario, actualmente alcanzan la verticalidad absoluta en el contexto de las flexiblidades necesarias a la modernidad en el trabajo, mediante instrumentos tan perversos como lo es el contrato de protección.
También, en términos del contrato colectivo, se garantiza la polivalencia porque queda facultada la empresa para cambiar de clasificación a los trabajadores, es decir, para reasignarles actividades discrecionalmente.
Por cuanto a la cláusula de exclusión en su expresión fascista de separación de la organización sindical, conlleva perder el derecho a la estabilidad en el empleo simplemente a solicitud del sindicato, lo que garantiza la no disidencia sindical y, por su parte, la que podríamos considerar como positiva, la cláusula exclusión, aplicada en el ingreso de los trabajadores, resulta ser una clara simulación en tanto que es del dominio común que la empresa convoca trabajadores de forma pública, los somete a pruebas y procedimientos de selección y en el momento en que los contratan los hacer firmar su afiliación a la organización sindical, expediente con el cual el sindicato queda satisfecho y los trabajadores tienen poco o nada qué ver con la organización.
En materia de cuotas sindicales atenderlo al margen de los trabajadores es la regla que garantiza la no vinculación con la organización al grado de que no se enteran de la cantidad que la organización recibe por cada uno de ellos y tampoco se les descuenta de su salario. En todos los casos, la empresa cubre al sindicato en concepto de cuotas sindicales un cierto porcentaje en función de número de trabajadores y definido en salarios mínimos, el sindicato queda satisfecho y los trabajadores no tienen cuentas qué pedir.
Por último, los incrementos salariales que se otorgan en las revisiones se mueven dentro del porcentaje que de manera oficial se establecen.
Como única particularidad de los contratos colectivos vigentes en las panaderías del consorcio, conviene referir que el trabajo, como históricamente se ha hecho, se paga a destajo, lo que permite a los trabajadores sobre todo a los reposteros, ganar mejores ingresos cuando la demanda es mayor y mediando jornadas intensivas de trabajo, vieja forma de incremento de productividad vigente en la flexibilidad.
[1]José Alfonso Bouzas Ortiz y Luis Oliver Reyes Ramos
[2] Es posible que con anterioridad operara con otra razón social.
[3] Este nombramiento, conforme a la legislación de sociedades mercantiles de México otorga
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El siguiente texto es del científico Albert Einstein que recibió el premio nobel y es reconocido como el mayor genio de la humanidad
¿Por qué socialismo?
Albert Einstein
Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.
¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.
Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.
Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.
En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.
Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?»
Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?
Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.
El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad —en su existencia física, intelectual, y emocional— que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad».
Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido —exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.
El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.
Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos —que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos— en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.
Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.
La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.
En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.
La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.
Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.
Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?
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